Planificación supramunicipal
Texto intro
El proyecto “Incorporación de la dimensión supramunicipal en la planificación y gestión de gobiernos locales de Latinoamérica” es una iniciativa financiada por la Diputación de Barcelona y ejecutada por CIDEU, orientada a fortalecer las capacidades de los gobiernos locales de América Latina para planificar y gestionar el territorio desde una escala supramunicipal o metropolitana. Su propósito es desarrollar y poner en práctica estrategias y herramientas que permitan incorporar esta dimensión en la planificación y gestión estratégica de ocho gobiernos locales latinoamericanos. El proyecto se ejecuta entre julio de 2024 y marzo de 2026.
La iniciativa combina espacios de aprendizaje colectivo, como una microrred temática, con procesos de asistencia técnica especializada, orientados a reforzar la gobernanza multinivel, la coordinación intermunicipal y la formulación de estrategias territoriales compartidas. En el proyecto participan equipos técnicos y responsables políticos de ciudades de la red CIDEU, acompañados por especialistas y por la experiencia de la Diputación de Barcelona en planificación y gestión supramunicipal.
Resultados Generales del Proyecto
Este proceso fortaleció las capacidades técnicas de ocho gobiernos locales de Latinoamérica para gestionar desafíos que trascienden sus límites administrativos. Mediante formación especializada y asistencias técnicas, se posicionó la dimensión supramunicipal como un eje estratégico en las agendas locales. Los resultados destacan una mayor cooperación regional, el intercambio de buenas prácticas y el diseño de instrumentos concretos para una gobernanza territorial más integrada, colaborativa, sostenible y que trasciende los límites administrativos formales.
Logros por Ciudad
Cuenca (Ecuador)
La ciudad priorizó la creación de un Observatorio Ciudadano como infraestructura clave para la gobernanza supramunicipal. Mediante este instrumento, busca integrar información territorial dispersa y fortalecer la participación social en la toma de decisiones. El proyecto permitió a Cuenca transitar hacia una visión de coordinación con cantones vecinos, priorizando la gestión hídrica y ambiental compartida bajo una lógica de interdependencia funcional.
Mendoza (Argentina):
Mendoza se enfocó en integrar la movilidad y el ordenamiento territorial bajo una perspectiva metropolitana. El proyecto impulsó la articulación entre el sistema de estacionamientos públicos y el desarrollo urbano para reducir la expansión dispersa. Se avanzó en la definición de lineamientos para una gestión coordinada que optimice los flujos intermunicipales, fortaleciendo espacios institucionales para la concertación técnica y política.
Riobamba (Ecuador):
Riobamba centró su participación en la gestión integral de residuos sólidos con un enfoque de economía circular y asociatividad. A través de la asistencia técnica, la ciudad amplió su mirada sectorial hacia una estrategia suprarregional que involucra a los cantones vecinos. El logro principal fue el diseño de un marco operativo que articula el ordenamiento territorial con soluciones mancomunadas para garantizar la sostenibilidad ambiental.
Tunja (Colombia):
Tunja avanzó en la definición de un modelo de gobernanza para la consolidación de su esquema asociativo territorial que integra el Área Metropolitana del Centro de Boyacá, conformada por 19 municipios. El proyecto permitió alinear a los actores locales en torno a una agenda conjunta que aborda desafíos comunes en servicios públicos y planificación. El logro estratégico fue trazar una hoja de ruta clara para institucionalizar la escala supramunicipal, fortaleciendo su liderazgo en la integración regional.
Mérida (México):
Mérida desarrolló un Sistema de Nodos Urbanos como estrategia para ordenar el crecimiento metropolitano y promover un modelo policéntrico. El proyecto facilitó la articulación técnica entre dependencias municipales y estatales, estableciendo criterios para priorizar inversiones en equipamientos y servicios. Este enfoque permite equilibrar la dinámica urbana, reconociendo la interdependencia funcional de Mérida con sus municipios vecinos para lograr una gestión territorial más eficiente.
Barranquilla (Colombia):
Barranquilla abordó la gestión de residuos de construcción y demolición desde una perspectiva metropolitana para mitigar impactos ambientales críticos. El proyecto permitió identificar brechas regulatorias y proponer un esquema de gobernanza que vincula activamente al distrito con su área metropolitana. El logro principal fue la construcción de lineamientos para una gestión circular de materiales, fortaleciendo el control y la coordinación institucional.
Quito (Ecuador):
Quito se enfocó en operativizar el Desarrollo Orientado al Transporte (DOT) para potenciar el impacto transformador de su primera línea de Metro. El proyecto facilitó el diseño de mecanismos de gobernanza para articular la movilidad, el uso del suelo y la captura de valor. El logro estratégico fue definir una hoja de ruta para consolidar centralidades urbanas integradas que promuevan una metrópoli más compacta, conectada y habitable.
Monterrey (México):
Monterrey impulsó la implementación de Distritos Estratégicos como herramienta clave para transitar hacia una metrópoli policéntrica y cohesionada. El proyecto permitió alinear incentivos y prioridades entre diversos niveles de gobierno, estableciendo un marco operativo para la regeneración urbana. El logro fundamental fue consolidar capacidades para gestionar el territorio mediante proyectos de escala intermedia que articulan la competitividad económica con la mejora del entorno social.